martes, 30 de abril de 2013

Guayaneses tan regionalistas como los maracuchos


El Rondá podía jugarse a campo traviesa, pero el béisbol requería de un estadio y el Gobernador Ovidio Pérez Ágreda complació a los deportistas decretando su construcción en la flamante Avenida Táchira, pero dispuso que llevara el nombra de “Rafael Urdaneta”, con lo cual no estuvo de acuerdo mucha gente y al final, sobre todo porque eran tiempo de elecciones, accedió modificar el decreto a objeto de que el estadio ostentara el nombre del prócer guayanés, General Tomás de Heres.  Para reforzarlo, la Municipalidad, bajo la presidencia de Adrián Cordoliani, acordó trasladar el busto de Heres de la plaza del Mercado al extremo norte de la Avenida Táchira, donde se construía el Estadio, frente al Tamarindo donde Bolívar amarraba su cabalgadura.  Los maracuchos supieron tarde el incidente y para reivindicar el nombre de Urdaneta, solicitaron la venia del gobierno regional y le erigieron una plaza y una estatua pedestre que, por cierto, no se la gasta el héroe epónimo de los bolivarenses. 
            El 24 de julio del año siguiente (1942) fue inaugurado en la misma avenida Táchira, el Estadio “Tomás de Heres” con una misa de campaña y entrega de 85 títulos de propiedad de parcelas en la propia avenida a los obreros y trabajadores de la construcción de la obra.  Los obreros estaban más que contentos y celebraron con cerveza  “Princesa Bolívar” y tasajo que entonces se preparaba en distintas formas: Tasajo hervido a la campesina, chasaca frita con huevos, croustades de tasajo, picadillo, budín, albóndigas, charqui con casabe, guiso y estofado a la hortelana.
             Los primeros clubes de béisbol que estrenaron el estadio fueron “Progreso” y “Angostura”.  La inauguración contribuyó a imprimirle un mayor impulso al deporte que sumado a los Cines, al Hipódromo y al Circo Monedero ampliaba el radio de sitios estables de recreación de la ciudad.

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