miércoles, 10 de abril de 2013

El asado de mono en la fiesta de la juvia



            Los indios del Alto Orinoco realizan una fiesta parecida a la de la vendimia europea.  Tal es la fiesta de la recolección del fruto de la juvia, un árbol silvestre de la región del Padano semejante al castaño y que ellos utilizan como parte de su alimentación.
            Por cierta época del año los indios cubren una larga jornada de varios días en busca de la juvia y a su regreso todo está preparado para el jolgorio.  Danzas, monos asados y bebidas fermentadas alegran el retorno y la cosecha.
            La juvia, también llamada almendrón o castaña brasileña, llega a medir hasta 40 metros de altura y noventa centímetros de diámetros.  Los frutos, pesados y tan grandes  como la testa de un recién nacido, contienen de doce a veinte nueces y están siempre listos para gotear a fines de mayo.
            Fuente importante de grasa y proteínas, además de algunas vitaminas como la A, es la nuez del fruto de la juvia y por eso los indios, antes de que llegue la lluvia, lo buscan donde esté y lo cargan en cestones como nidos de oropéndolas sobre la espalda limpia.
            Cuando la caravana llega, casi no hay tiempo para el reposo.  Suenan los instrumentos, las bebidas fermentadas comienzan a surtir su efecto y los indios tomados de las manos  hacen un círculo y entonces danzan girando alternadamente a la izquierda y a la derecha.  En la danza no participan las mujeres y su tarea durante la fiesta se limita a servirles el asado de mono y las bebidas mientras los sonidos agudos y melancólicos de las cañas invaden el ambiente.

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