miércoles, 26 de junio de 2013

Los caudillos del Yuruary


Zapata y el caribe Vidal
El Territorio Federal Yuruary, nutrido por la economía del oro calloense, estuvo durante muchos años dominado por dos caudillos castristas: el General Santiago Rodil, Gobernador del Territorio Federal Yuruary, y el General Anselmo Zapata, y como uno de los dos sobraba en un lugar tan pequeño y bucólico como Guasipati, capital del territorio y a escasos minutos de las compañías del oro, resolvieron el problema en la plaza mayor.  Sobrevivió Zapata, mientras que Rodil quedó tendido a causa de cinco balazos.
            Santiago Rodil era tataranieto en cuarta generación de  Juan Álvarez Rodil, padre de María de Jesús Rodil, esposa del General Tomás de Heres, prócer de la independencia sudamericana.  El Gobernador del Territorio Federal Yuruary, durante el Gobierno de Cipriano Castro, estaba reputado como hombre recio, culto, de barba rojiza y agradable talante, pero tal vez por su ascendencia no le caía bien al General Anselmo Zapata Ávila, menos en un cargo público que él también aspiraba, dada su manifiesta fidelidad al Gobierno.
Zapata, como casi todos los caudillos llaneros de su tiempo, era hombre de escasa instrucción y cultura, pero respetado por su reciedumbre, desafíos y arrestos de general de montonera. Se le cargaban unos cuantos muertos y era vox populi que estaba ensalmado contra las balas y los maleficios. De allí que haya salido airoso en duelos como los sostenidos con el poeta Antonio José Calcaño Herrera y con su propio hermano Simón Zapata Ávila.
Lo cierto es que el día del duelo con el General Santiago Rodil, el General Zapata, quien vivía en El Callao, llegó a Guasipati acompañado de los coroneles Tomás Aquino y Alejandro Cardozo, aparentemente, a provocar al Gobernador, quien vanamente instruyó a un policía para desarmarlos.  El desenlace fue un duelo personal entre Zapata y Rodil, en el que, finalmente, intervino dándole forma de agavillamiento: el coronel Tomás Aquino, disparándole a la cabeza para dejarlo mortalmente herido y sin que nada pudiera hacer el médico J. M. García Parra, quien se hallaba en el Yuruary.
Zapata estuvo poco tiempo en la Cárcel y prácticamente lo salvó la Guerra Libertadora y su cuadratura con 200 hombres al lado del Gobierno de Castro, quien lo premió con la Gobernación del Yuruary que al fin y al cabo era lo que aspiraba.  Después se cuadró con Juan Vicente Gómez y siempre tuvo segura la Vicepresidencia de la Gobernación del Estado Bolívar por unos cuantos trienios.
            No se queda atrás entre los caudillos bolivarenses, el general Zoilo Vidal, mejor conocido  como “Caribe Vidal”,  militante de la causa del general José Manuel (Mocho) Hernández y tanto él como su padre Florentino Vidal estuvieron a su lado en la Batalla de Orocopiche y Buena Vista (1892) en apoyo a la Revolución Legalista que desde su hacienda El Totumo en Guárico lideró hasta llegar al Poder el general Joaquín Crespo.
            Al lado del Mocho Hernández estaba cuando éste se alzó contra el Gobierno de Ignacio Andrade luego que le fue arrebatado el triunfo al Partido Nacionalista con el cual planeaba llegar a la Presidencia de la República.  El desenlace fue la batalla de Queipa donde Joaquín Crespo en defensa del gobierno de Andrade perdió la vida aunque ganó la batalla y Hernández fue capturado y reducido junto con Zoilo Vildal  en la Rotunda.
            Andrade, al final, es derrocado por la revolución de Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez desde el Táchira.  Castro lo libera y lo nombra Ministro de Fomento, pero a pocos días Hernández renuncia y se va a la oposición con las armas.  Es capturado y llevado preso al castillo de San Carlos.  Zoilo Vidal quedó comandando un grupo guerrillero en Guayana.  (En la foto Zapata y Zoilo Vdal)



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