viernes, 7 de junio de 2013

La falda-pantalón de 1911en Ciudad Bolívar

Para disfrutar los espectáculos del Circo Monedero, a las guayanesas les llegó oportunamente de Paris la moda de la “falda-pantalón”, pero bolivarenses  reaccionaron en  mayo de 1911 contra la moda parisina que se esforzaba en romper fronteras ya en Madrid, Turín, Nueva York y Filadelfia, donde se registraron reacciones adversas de toda índole.
            Los citadinos de la capital bolivarense trataron de arrugarla. Una muchacha de nombre Pilar fue la primera en lanzarse al ruedo y en la prensa local le sacaron un largo poema, no de amor sino de humor y sarcasmo del cual extrajimos estos versos:  “Eso de usar pantalones / y a la vez faldas / ofrecerá confusiones / que serán divertidas / Y es super-chic, además / una falda pantalón / que hace mujer por detrás / y por delante varón / Y no tema usted, Pilar, / que le ocurra en el país / que la quieran apedrear / como sucede en Paris”.
            Pero nadie se atrevió apedrear a la atrevida Pilar, apenas estos versitos y algunas coplas, entre rones chichas y chanzas que se deslizaron durante los velorios de la Cruz de Mayo.
Juanita Cruz, una joven que en España, quería ser torera, no obstante los prejuicios de la época, aprovechó la moda-pantalón para lanzarse al ruedo.  Para torear se vestía, según las crónicas, con una falda pantalón bordada, pero la Guerra Civil española primero, y la represión franquista después, impidieron un correcto desarrollo de su carrera en España.
El resultado de la Guerra Civil la trajo a Venezuela y estuvo a punto de venir a Ciudad Bolívar, pero la prohibición para las mujeres de torear en España  repercutió aquí —una más, no la peor de las que sufrían entonces— siguió su carrera en tierras americanas. Tomó la alternativa el 17 de marzo de 1940, en México, y se retiró en La Paz, en 1946, después de matar más de setecientas corridas, luciendo su falda pantalón sin sufrir apenas percances. Murió el 18 de mayo de 1981, en Madrid.
La falda-pantalón consistía en un vestido que caía suelto desde la cintura y cubría las piernas o parte de ellas.  En resumen, un pantalón con las perneras anchas que le daba un aspecto de falda.  Muy difícil para coger picones, pero que le daba a la mujer seguridad sin temor a que le vieran las profundidades reservadas como un misterio sensual y libidinoso para el matrimonio..
La fabulosa novedad produjo además chistes, sarcasmos, rimas y romances, libretos radiales como aquel del marciano que llega a la tierra y establece un diálogo con los primeros terrícolas a su paso..  Le dicen en respuesta a sus indagaciones que en este planeta Tierra viven hombres y mujeres.  ¿Cómo son?  Explique, puedo distinguirlos.  Es usted hombre o mujer?    Yo soy hombre.  Visto pantalones y uso pelo corto.  ¿Y usted? Interroga un segundo:  Soy una mujer.  Visto falda, tengo el pelo largo, llevo aretes.  Sigue su camino, ve a una chica y le pregunta ¿Hey, usted es hombre, verdad?  No, soy mujer y el extraterrestre extrañado le repregunta.  Entonces  porque usa pantalón y tiene el pelo corto?  Continúa y más adelante ve a un chico y lo interroga ¿Hey, usted es mujer, verdad? .No seas idiota, marciano, yo soy hombre.  Pero no puede ser…Tienes pantalón, pelo largo y aretes…no entiendo nada…!Mejor regreso a mi planeta!
Luego de la falda-pantalón, una diseñadora de moda británica llamada Mary Quant, renegó del pantalón y se quedó con la falda, más atrevida todavía.  La revolucionaria modista lanzó la minifalda y no conforme con ella, inventó las medias estampadas, las botas altas por encima de las rodillas, los pantalones de campana, los tops calados y los impermeables de colores chillones de estilo juvenil y a precios asequibles.



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