martes, 14 de mayo de 2013

Una estatua para la Paz en la Piedra del Medio


Al menos en Venezuela no había volcán y en cuanto a las guerras de alzados y caudillos, las había liquidado Juan Vicente Gómez con la gran Batalla de Ciudad Bolívar en 1903, inaugurando así un largo período de paz, que el Presidente del Estado Bolívar, Antonio Álamo, pretendía simbolizar con un Monumento en medio del Río Orinoco.  Al efecto, el  19 de diciembre de 1933, Bodas de Plata de la Rehabilitación Nacional, se fue a la Piedra del Medio con una caravana de curiaras, y pronunció un encendido discurso previo al acto de colocación de la primera piedra para levantar allí la Estatua de la Paz. Un discurso que se lo llevó el viento porque el 26 de diciembre de 1935 debió abandonar el cargo a raíz de la muerte del dictador más longevo que ha tenido el país. 
            Se iba triste, pero satisfecho de realizar una obra escasa al gusto popular, entre ellas, haber dado impulso importante a la pelota grande.  Hizo posible que el Club Caracas realizara una exhibición de baseball en el curso de su preparación para los juegos que se escenificarían en Caracas con los “rubios melocotones americanos” como entonces identificaban a los gringos.  Ese juego tuvo lugar en el Hipódromo y fue invitado el Presidente del Estado Monagas, general Juan Fernández, quien vino con su hija Sofía Fernández Alcalá en un moderno  Ford 11-8, promocionado como carro con “equilibrio céntrico” para evitar al pasajero los golpes de caminos.  En esa ocasión la ciudad estuvo de fiesta, baile en el Club de Comercio y terneras populares en Paseo Gáspari, Puente Gómez, San Isidro, Barrio Guzmán Blanco, Plaza La Fortuna, El Mercado, Plaza Farreras, Gran Sabana (así se llamaba la zona del Estadio) y Circo Monedero, donde hubo dos corridas de toros y mucha cerveza “Princesa Bolívar”,  cuyo lema era “Transparente como el ópalo / Pura como el oro de Guayana








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