domingo, 5 de mayo de 2013

Los espantapájaros del sastre Natalio Silva

Hubo un tiempo en que los  bolivarenses seguían la moda y adoptaban algunos usos y costumbre de países europeos, tiempo en que Ciudad Bolívar disponía hasta de diez servicios consulares extranjeros que atendían al comercio y la inmigración foránea atraídas por la añagaza del oro. Los bolivarenses vestían bien y a pesar del clima usaban mucho el paltó hasta el punto de verse la Municipalidad en la obligación de establecerlo en una ordenanza, pero con el paso de los años la medida municipal de vestir bien por las tardes quedó circunscrita a los Tribunales de Justicia.  Por lo menos, desde que el doctor Reinaldo Sánchez Gutiérrez fue designado Presidente de la Corte, pues fue él quien dispuso la obligatoriedad aún mantenida, del uso del paltó tanto a jueces y abogados como a ciudadanos que traspongan hacia adentro el umbral del Palacio de Justicia. 
            Fue en esa ocasión cuando el gordo Natalio Silva, sastre popular que tenía su taller en la calle Dalla Costa, al lado del negocio de Pedro Montes, en la misma cuadra de la sede de los Tribunales, hizo su agosto alquilando paltós de todas las tallas y colores, sólo que no todas las veces la talla y el color venían a tono con el usuario, de tal forma que eran unos cuantos los curiosos que se reunían en las esquinas próximas para disfrutar de los "espantapájaros", de aquellos, por ejemplo, que siendo de talla 40 se veían en la perentoria necesidad de embutirse en un paltó talla 30 o viceversa. 
            Cuando el Presidente López Contreras visitó a Ciudad Bolívar, tercer año de su gobierno, 4 de septiembre de 1938, fue recibido en La Alameda por doce mil personas alborozadas y trajeadas con sus mejores prendas.  Llegó en la cañonera “Rafael Urdaneta” y quedó muy impresionado.  Se mezcló con los citadinos y se dirigió a pie hasta la Plaza Bolívar. Visitó varios sitios públicos y al hablar en el Club de Comercio sobre varios puntos de su gestión, aclaró que su gobierno no era “de fuerza, sino de convencimiento; no de fuerza sino de ley, y la ley es dura, pero los hombres y los Gobiernos, con un poco de buena voluntad, lograrán no violarla”. 
          En esa ocasión dijo haber constatado el estado de miseria de la población de San Félix debido al aislamiento y prometió además de un vasto plan minero, incluir la carretera a San Félix en el Plan Trienal.  Pero no tendrán que ir de paltó levita a su inauguración aunque Natalio Silva se ponga bravo.

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