domingo, 19 de mayo de 2013

El Latecoere 28


Al igual que el Vicario del Caroní, llegó por barco a Guayana el poeta Andrés Eloy Blanco en noviembre de 1927 para recitar en el Teatro Bolívar su poema “El Río de las siete estrellas” invitado por el Centro Guayana Lírica. No había otra vía expedita porque los vuelos comerciales aún no se habían inaugurados. Éstos no serán sino a partir del 10 de mayo de 1929, dieciséis años después del vuelo primigenio del neoyorkino Fran Boland, cuando aterrizó el segundo aparato en el aeropuerto de Ciudad Bolívar, un avión Potez Lorraine de fabricación francesa, pilotado por el Capitán Couret, para lo cual el gobierno de Silverio González construyó un aeródromo que bautizó con el nombre “24 de julio”. Seis mil personas se congregaron en el campo de aviación y tras el aterrizaje la Banda Gómez ejecutó la “Marsellesa”.  Los tripulantes y pasajeros fueron agasajados en el Club de Comercio. Se trataba de una Misión Comercial francesa presidida por Collin Jeannel que cumplía el raid Maracay- Maracaibo – Maracay – Ciudad Bolívar para establecer una ruta comercial. El aparato descoló a las 6:15 de la mañana de Maracay y aterrizó en Ciudad Bolívar a las 11:20 (5 horas y 5 minutos).
            El 15 de octubre de ese mismo año 1929 el monoplano francés Latecoere-26,  en vuelo sport, realizó otro aterrizaje, pero sufrió un accidente y hubo que aguardar que llegaran repuestos de Francia para poder regresar a su base en Maracay. El 14 de enero del año siguiente el mismo avión, pilotado por Gaston Chenu, hizo un cuarto vuelo, entonces sin mayores problemas.
            Sin embargo, no fueron estos cuatro vuelos propiamente el inicio de la aviación comercial en el Sur del Orinoco sino el realizado por el Latecoere-28 al mando de los pilotos Paul Vachet y Gaston Chenu, el 21 de abril de 1930. Con este vuelo quedó oficialmente inaugurado el Servicio aeropostal entre Maracay y Ciudad Bolívar y lo cubrieron como invitados especiales funcionarios del Gobierno y los periodistas: José Nucete Sardi, redactor de El Universal y J. A. Cova, redactor de El Heraldo. Otro invitado distinguido era Pierre Clemenceau, nieto del célebre Tigre de Francia, George Clemenceau.  Estas unidades aéreas que surcaban los cielos Venezolanos y tocaban en el aeródromo de Ciudad Bolívar, pertenecían a la Compagnie Genérale Francaise  que cubría las rutas nacionales e internacionales desde 1929.  El primer guayanés en viajar en el Latecoere-28 fue el comerciante Alejandro Uncein.
           En 1930 cuando se establecieron los vuelos de Aeropostal entre Maracay, Ciudad Bolívar, y el interior del Estado, en los novedosos aviones Late 28, el bachiller Ernesto Sifontes fue de los primeros en volar de un lugar a otro, porque le permitía medir el calor de la atmósfera superior, es decir, precisar el graduante térmico en nuestra atmósfera, especialmente en las zonas boscosas de Guayana.  Después no fue necesario porque se introdujo la Radio-sonda elevada en globos, con los cual era posible estudiar la temperatura, el punto de rocío y la humedad relativa, entre los 500 metros y los 15 kilómetros de altura.





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