viernes, 17 de mayo de 2013

El exilio de Vargas Vila en Ciudad Bolívar


                                
            Gallegos, mientras estuvo en Ciudad Bolívar, fue objeto de reuniones festivas en casa de la familia Contasti y allí se enteró de las tertulias en 1887 del político y novelista colombiano José María Vargas Vila y de los poetas Andrés Mata, fundador de El Universal y Armado Barazarte en la casa donde se reunió el Congreso de Angostura, entonces sede del Colegio Federal.
            Admirador de Joaquín Crespo, a quien llamó “el Páez de los modernos tiempos”, José María Vargas Vila, concluyó en Ciudad Bolívar su primera novela “Aura o las violetas” y editó junto con Mata el periódico “Cabos suelos del Orinoco”. Lo mejor de su vida y de su obra transcurrió en Europa, particularmente en Madrid.  Dejó en Guayana fervientes seguidores, entre ellos, muchos masones, que utilizaron uno de sus artículos para refutar las embestidas del médico Luis Felipe  Vargas Pizarro.  De allí el dicho “Para un Vargas Vila, bueno es un Vargas Pizarro.  Según la chispa guayanesa, Vargas Vila se habría quedado aquí si se hubiera comido la cabeza de la sapoara.




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