miércoles, 15 de mayo de 2013

La planta del amor


Gallegos tenía entonces 47 años, pero se veía fuerte y vigoroso; sin embargo, el poeta Ramón del Valle Lavaux, quien le dedicaba poemas a Carmen Amalia Contasti y a la Nena Requesens, le regaló un frasco de Babandí, la planta del amor,  distribuido por la firma caraqueña C. Lecuna Baldó & Cia con la siguiente indicación:
Cura la impotencia sexual en ambos sexos, preparado en los laboratorios de la Venezuela Drug Co con la raíz de su mismo nombre y de acuerdo con la fórmula del Dr. A. Lecuna Bejarano, experimentado con éxito por más de 20 años”.
            El babandí abunda silvestre a lo largo de la costa del  Alto Caroní y del Yuruary, pero hay que ser expertos para distinguirlo de otros bejucos de la vegetación selvática. Su secreto, según los expertos, está en la raíz y su descubrimiento se lo atribuyen a unos negros antillanos de Martinica que se internaron en el Yuruary a comienzos del siglo pasado en busca del dorado, pero también huyendo al volcán de la montaña pelada que entró en erupción en 1902 destruyendo a Saint Pierre, donde, perecieron varios guayaneses, entre ellos familiares y amigos de los Pietrantoni, Retali, Tomassi y Palazzi.


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