viernes, 1 de marzo de 2013

La Negra Isidora y el estante de Bolívar



            A Juvenal Herrera las Parcas le cortaron la vida como se la truncaron a la Negra Isidora en 1986 después de unos alegres carnavales saturados de calipso, domplin, calalú, acroe, bananpilé y ginyabí. Se la truncaron también ella, guardiana del estante de Simón Bolívar en El Callao con la que dialogaba muy temprano todas las mañanas al abrir la puerta de su casa que daba precisamente muy directa hacia la plaza.   Ella le hacía la venia al Libertador y le daba los buenos días.

            La estatua sobre un pedestal de mármol lleno de frases heroicas,  mira directo al poniente y no al oriente como ella quería que fuese.  “Por eso  -me dijo una vez- tengo la obligación de levantarme temprano y darle los buenos días ya que no se los puede dar el Sol”.





No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada