jueves, 14 de marzo de 2013

El matrimonio es cosa seria



En la prestigiosa Casa Blohm, existía una disciplina de probidad, rendimiento y trabajo rigurosa que tocaba incluso la cuestión del matrimonio. “El matrimonio es cosa seria y no se puede sostener con cuatro lochas” solía decir don Hilario Machado y este era un decir que preocupaba a   Adrián Cordoliani.  Él que desde muchacho venía cubriendo toda la escala de la administración llegando  a ser Apoderado de la empresa mercantil, no devengaba 400 bolívares al mes, sueldo mínimo para poder contraer matrimonio a riesgo de ser despedido, según el código  de rendimiento y productividad de la empresa.  Pero Cordoliani, hombre probo y eficiente, estaba muy enamorado y ante la inminencia de su renuncia, los propietarios se negaron a perderlo y a escondidas de los demás empleados lo beneficiaron con un bono compensatorio para que pudiera entregarse en los brazos de dulcinea.

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