jueves, 28 de marzo de 2013

El Peludo del Polanco








Aquí vemos en este paisaje captado por la gráfica de Víctor Bayola Díaz la supuesta guarida fluvial de “el Peludo”, en el desaparecido atracadero de curiaras El Polanco, en la zona de Perro Seco, el barrio más antiguo de la ciudad puesto que data de los mismos días de la fundación de la Angostura del Orinoco. Piar menciona a Perro Seco en su diario de campaña, pero no habla de “el Peludo”, quien si habla de un personaje parecido por estos predios del Orinoco es el sacerdote Pedro Mártir de Anglería, historiador, humanista y cronista de la India.


Los vecinos del antiguo puerto de ferrys y chalanas me confirmaron la existencia de ese espíritu maligno en la playa de Polanco que molesta y atrapa a los bañistas. Quienes lo han visto y sentido dicen que es peludo y de allí que sea identificado como “el Peludo de Polanco”.



Teófilo Hernández, un pariente cercano de la familia Tomedes, moradores del Cerro El Temblador, que solía bañarse en esa playa y nadar hasta la isla El Degredo, como también lo hacían cuando eran muy muchachos Constantino Donato Maradei, Jesús Rafael Soto, Héctor Guillermo Villalobos y Raúl Leoni Otero, mostraba en el pie derecho la marca que según él le dejó el apretón de “el Peludo” cuando intentó atraparlo. Otros antiguos habitantes de los Palos de Agua El Pueblito dicen haber sentido en noches de insomnio los chapuzones que se daba el Peludo



Afortunadamente de esa playa salieron ilesos el padre Maradei, quien  llegó a ser obispo; Soto, un representante del arte óptico de fama internacional; Héctor Guillermo Villalobos, un extraordinario romancero y Raúl Leoni, diputado, senador y presidente del Congreso y finalmente Presidente de la República.



Lo cierto es que según la creencia popular, “el Peludo” se llevó a unos cuantos que jamás flotaron como suele ocurrir después de varios días, ni fueron localizados por la velita encendida de la Candelaria navegando en totuma.



Precisamente, el Peludo del Polanco habría sido un marino que desapareció de un barco surto en el puerto de Angostura y jamás pudo ser hallado ni con la infalible vela de la Candelaria.  Esa es una versión porque existe otra asociada con esto que escribió el cronista de la India Pedro Mártir de Anglería: los tripulantes de un barco “echaron de ver algo desconocido que nadaba en la superficie: declararon haber visto una cabeza humana con pelo, barba poblada y brazos. Mientras la miraban en silencio, el monstruo admirado iba nadando a la vista de la nave. Pero cuando dieron gritos se zambulló. Dejó ver que la parte de su cuerpo cubierta bajo el agua terminaba en pez, habiéndosele visto la cola. Nos parece que serán los tritones, hijos de Neptuno”.



Muchos autores de la época dicen haber visto sirenas en el Orinoco aunque algunos las confundieron con las toninas y los manatíes. Los tritones, acompañantes de las sirenas con formas muy semejantes,  solo se veían en el mar. Los pescadores de Soledad frente a Ciudad Bolívar están convencidos de la existencia de una sirena en las bocas del Caris sobre el Orinoco que han bautizado con el nombre de “la Carona” por lo ovalado de su rostro, que le da buena pesca cuando está de buen humor.



El alemán Sebastian Muster, en su Cosmografía Universal, informa sobre la existencia de humanos fabulosos en Guayana como la Mujer de siete brazos capaz de abarcarlo todo, El Vigilante de cuatro ojos cuidando los tesoros de la tierra al igual que los awaipanomas del Alto Caura con los ojos y la nariz en el pecho, los seres humanos con cuello y pico de buitre, el caballo que brinca a una velocidad espantosa para atrapar a su presa, las mujeres de pelaje lanudo, las indomables bellas amazonas y los hombres con rabos parecidos al oso palmero.




             

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