sábado, 30 de marzo de 2013

San Isidro en entredicho



San Isidro Labrador ha sido asociado por el agua y el sol porque según creencia a él se le adivinan poderes intermediarios para hacer que Dios quite el agua y ponga el sol cuando la lluvia por caer en exceso obliga también a un exceso de ruegos por parte de los devotos del santo.  Sin embargo, en el santoral San Isidro Labrador está representado con el emblema de la abeja y el pan simbolizando tal vez algún pasaje muy acentuado de su abnegada existencia.  Como quiera que sea, lo cierto es que San Isidro no estavo muy bien con Ferrominera empeñada en explotar con todos los hierros el cuadrilátero de su yacimiento, nada menos que de 400 millones de toneladas de mineral ferroso con tenor de 65 por ciento.  Lo decimos porque el día en que muy cerca del cerro el doctor Aníbal La Riva, Presidente de Ferrominera,  se proponía decir el discurso de inauguración de los trabajos de infraestructura para la explotación del mineral de San Isidro, sobrevino un golpe de agua que nadie esperaba, pues varios meses hacía que no llovía y además el sol había amanecido esplendoroso.  El arzobispo Crisanto Mata Cova y el padre José que estaban entre los circunstantes poco entendían el fenómeno de   la aguada y parecían buscar la respuesta mirando al cerro y al cielo, pero menos podía entenderlo el geólogo socialcristiano La Riva que comenzó diciendo “Hace un rato le preguntaba al padre José si San Isidro no sería un santo devaluado por aquello del agua y el sol”.  Algo así como un santo que no hace milagros.  No dijo ni sabemos que respondió el sacerdote pero seguramente que estaría este más de acuerdo con el santo labrador, pues el hierro, al fin y al cabo no es un producto renovable  como el sol, el agua, el pan y la miel.

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