martes, 19 de marzo de 2013

El descubridor de Canaima



El Capitán de aviación, Charles Boughan, quien vino a Venezuela como piloto de la Línea TACA  en 1948  y luego se dedicó a trabajar concesiones mineras obtenidas en las inmediaciones del la Meseta del Auyantepúi dominando el paisaje de la Laguna de Canaima, podríamos decir que fue el primero en poner a valer la zona.  Construyó un campamento y pista de aterrizaje e inició el turismo en esa edénica región, desde Maiquetía cobrando 450 bolívares por persona, incluyendo hospedaje por dos días.  Transportando 10 turistas, sufrió un accidente mortal en Barlovento,  montaña de Capayapa, en su avión YV-C-LBK y sus restos fueron sepultados frente al Salto Hacha, al lado de su paisano y compañero de aventura, el norteamericano John Bryan, quien había perecido el año anterior al naufragar su curiara en el lago.  Cuando las autoridades judiciales salieron a investigar la muerte del norteamericano murieron carbonizadas al estrellarse la avioneta donde viajaban.

Alberto Minet, constructor de las primeras chalanas de hierro que cruzaron el Orinoco, era su vecino en la hoy avenida San Vicente de Paúl y realizó algunas construcciones metálicas para su campamento.  Cuenta  Minet que cierto día llevaron al Aeropuerto unos envigados diseñados por él, para poder subir un Jeep abordo de su avión DC3 y que él había proyectado llevar de San Pedro de las Bocas a Icabarú. El Capitán Boughan le previno que debía acompañarlo temprano al día siguiente para realizar estas operaciones, pero cuando iban a subir al avión, se extrañó de no ver a su Copiloto, entonces dijo: “no hace falta cambiar de orden de vuelo, suba, hoy será usted mi Copiloto” y así despegaron sin problemas en el día naciente con rumbo a la Gran Sabana.

No había transcurrido una hora de vuelo cuando al entrar el avión en las nubes densas que se acumulan frecuentemente a lo largo de la cadena de mesetas de la Gran Sabana., vio que el Capitán Boughan se había quedado dormido. Lo despertó sacudiéndolo y gritándole ¡Capitán!  Él se enderezó levantando su brazo izquierdo, miró el reloj, jaló hacia él el timón del  DC3, mientras el timón gemelo  golpeaba el  plexo solar del improvisado copiloto.

El avión se estremeció al encabritarse violentamente y Minet se encogió del susto cuando vio a través de la neblina la pared rocosa del Auyantepui  ante una planicie que corría delante de sus ojos a unos escasos metros.

Después de haber realizado las operaciones previstas en San Pedro de las Bocas e Icabarú, regresaron. Charles Boughan voló por encima del Avión de Jimmy Ángel,  descendiendo a ras con el río.  Luego lo enrumbó  hacia el Cañón del Salto  realizando un giro de 90º que llevó el DC-3 a la pared opuesta,  fue cuando arrellanado en el asiento,  Boughan  largó  esta expresiva carcajada: “Alberto, ahora si  que te asusté” y no era para menos. Alberto Minet pasó la experiencia pasándose una orquídea por el rostro que le había comprado a una Pemón.

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