martes, 26 de marzo de 2013

“que se vaya a otra parte con su sinfonía de bejuco”.



            Héctor Guillermo Villalobos se hizo famoso como poeta y por esa vía llegó a ser dirigente estudiantil, diputado y finalmente Gobernador a raíz de la Revolución del 18 de Octubre de 1945 que dio al traste con el Gobierno constitucional de Isaías Medina Angarita.  Se posesionó como Presidente del Estado Bolívar al cuarto día y nombró Secretario de gobierno al historiador nativo de Upata J. M. Siso Martínez, quien por divergencias con el mandatario renunció a los cinco meses al igual que el Director de Política, Régulo Salazar, quien lo hace a través de una carta publicada en su semanario humorístico “El Loro”, al siguiente día respondida por Héctor Guillermo Villalobos, quien le dice que ha renunciado por “un exceso de magnanimidad de mi parte porque mi orden de renuncia fue muy anterior”.  Villalobos lo acusa de deslealtad y en un arranque de rabia exclama: “que se vaya a otra parte con su sinfonía de bejuco”.
            Siendo Presidente del Estado un poeta como Héctor Guillermo Villalobos, comprensivo es que haya invitado a otro poeta, en ese caso, a su paisana Luz Machado, para que colaborara con él en calidad de Secretaria Privada y asimismo a sus amigos Nicolás Guillén, legítimo representante de la poesía afro-antillana y de la literatura caribeña,  y a Miguel Otero Silva para que viniesen a leer sus poemas en la Biblioteca Auditorio.  El recital fue un verdadero acontecimiento y de paso, a beneficio del Hospital.  Los citadinos se entusiasmaron con el poema “Sóngoro consongo” del poeta Guillén y otros que tocaron muy de cerca las mujeres bonitas de Guayana.

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