miércoles, 27 de febrero de 2013

Carnaval de antaño y ogaño

Y si bien el Carnaval de El Callao es de comparsas y calipso durante varios días seguidos con sus noches, en Ciudad Bolívar, aunque también en cierto modo es rumboso, suele compartirse con totuma y jeringa y en un tiempo no escapaba ni el Presidente del Estado cuya esposa urdía su componenda con las damas de la alta sociedad.  Por la tarde bien es cierto eran batallas de flores, papelillos, caramelos y serpentinas, pero durante la mañana hasta el mediodía el diluvio era implacable con otros ingredientes como anilina, almagre, negro humo y hasta mangos pasados de maduro.

Jugar el Carnaval con agua, negro de humo, almagre, almidón, maizina y azulillo, nos viene desde los días del Capitán General de la Provincia de Venezuela, Francisco Cañas y Merino, quien cometió excesos condenados públicamente  por la Iglesia.  Se llegó a decir que lanzó al río Guaire y ultrajó a una muchacha por haberlo embadurnado de azulillo.

            El diplomático ingles en Venezuela, Sir Robert Ker Portes, da cuenta en sus Memorias de un episodio carnavalesco en la Caracas de 1827 en el que se ve al Libertador en plena faena acuática.  El diplomático califica de “barbara” la forma como los caraqueños se desenfrenaban con la llegada del Rey Momo y confiesa que él siempre fue renuente a exponerse a un baño de totuma y jeringa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario