viernes, 1 de febrero de 2013

El Indio Polar






El indio Polar, oriundo de La Goajira.

            En el curso  del decenio perezjimenista apareció en Bolívar un indio de la Goajira venezolana con pinta de piel roja.  Los guayaneses le calzaron el nombre de “Indio Polar” porque en cualquier evento público se veía vinculado a la popular cerveza que tiene como emblema el oso blanco de la zona antártica.

            Evidentemente que el indio magro y alto llamaba la atención no sólo por su estampa indígena distinta a la del indio guayanés de rasgos asiáticos, sino por el corte de su indumentaria en la que no faltaba el chaleco de cuero con flecos, collares sugestivos y un multicolor penacho de plumas.  El indio, además, ejecutaba la guitarra y agigantaba su figura andando en zancos  por las calles de Ciudad Bolívar, San Félix y Upata.

            El Indio Polar, atracción de chicos y grandes, practicaba a sotto voce otras experiencias propias de aquel cieguito de El Lazarillo de Tormes, es decir, conocía muchas formas y maneras de seducir y obtener algún dinero.  Decía oraciones para muchos y diversos efectos.  Para mujeres que no parían, para las que estaban de parto, para las que eran malcasadas a fin de que sus maridos las quisiesen bien. Pronosticaba  a las preñadas si traían hijo o hija.  Y fingiendo de Chamán hacía diagnóstico de cualquier mal y prescribía: “Haga esto, procure aquello, esto otro también, coja tal yerba o vaya por cual raíz”.  De suerte que tras estas prácticas del indio andaba todo el mundo, especialmente mujeres hasta el punto de que algún perverso de la ciudad propuso y metió al indio en un ballet rosado y cuentan que en lo mejor de la fiesta, alguien gritó: “Corran que ahí viene Mano `e Goma  Y al indio que además de zancos tenía una bicicleta, montó en polvorosa y no se le vio más por estos lares.

            Mano ´e Goma era un personaje algo siniestro de la temible Seguridad Nacional, a quien se le atribuían ciertos métodos de tortura para sacarle confesiones a los presos,  especialmente si eran políticos adecos o comunistas.  Una de sus prácticas era la de sacarse su prótesis de goma y golpear con ella directo a la cabeza o nuca del indiciado.

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