martes, 22 de enero de 2013

"Dile a Soto que vamos a terminar el Museo"


        Leopoldo Sucre Figarella, tenido como tecnócrata y en quien el maestro Luis Beltrán Prieto Figueroa vio en cierta ocasión el recio temperamento de Marcos Vargas (personaje gallegiano de la novela Canaima), hizo cuanto pudo que fue bastante por la Región Guayana y para muestra está allí buena parte del desarrollo urbanístico e industrial de Ciudad Guayana, el Puente Angostura sobre el Orinoco, el Canal de cintura de Ciudad Bolívar, la Represa de San Pedro, la de Capapuicito y otras a las cuales se suman la autopista San Félix-Upata,  autopista Ciudad Bolívar- Puerto Ordaz y la ampliación del Museo de Arte Moderno Jesús Soto.

            En marzo de 1984, recién llegado a la Presidencia de la CVG en calidad de Ministro, se dio a la tarea de inspeccionar los trabajos ya iniciados del Museo Soto, pero apenas estuvo 15 minutos con mucha gente detrás.  Se presentó a la Dirección y le dijo a Gloria Carnevali: “Aquí estoy”.  Ni siquiera se detuvo ante las obras de Víctor Vasarelli, Albert, Kandinski, Paul Klee y Malevich, que casi lo rozaron.  Pisando firme y a zancadas con zapatos de gruesa suela acanalada, abandonó las oficinas y recorrió los alrededores, viendo y tocando lo que había quedado sin terminar.  Pidió los planos y le preguntó al Constructor: “Cuánto se ha invertido”-  la respuesta no se hizo esperar: “Diez millones”.  Entonces miró los ojos de Gloria, quien parecía una gacela, y le dijo: “Dile a Soto que vamos a terminar el Museo”.


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